¡Ah! También me voy a permitir retitular las imágenes (si fuese Pawel, pediría algo más que un té para arreglar esta ofensa a mi obra).
-Higiene mental, o cómo se consigue que alguien no se dé cuenta de sus problemas reales.
No invento nada nuevo. Lo han dicho muchxs antes que yo. Pero la imagen me parece genial. Esa lavadora que higieniza tu mente y la limpia de cualquier pensamiento que esté fuera de lo establecido. Como si esa fuese la mierda que hay que limpiar. Lo peor es que en algunos casos lxs arrodilladxs lo hacen voluntariamente. Solo en algunos casos. ¿He dicho ya que meter la cabeza en una lavadora no es buena idea si quieres vivir? ¿Y qué "vivir es algo más que no estar muerto"?
Se me ocurre que esta imagen también podría tener perfectamente el enfoque de una lavadora-televisión que abduce tu potencial y lo engaña con el show de los medios, los mass media que gustan decir algunxs. ¿Y tú? ¿Como lo ves? Párate, si te apetece, a mirar la ilustración (si no lo has hecho ya). Mírala y escucha lo que te diga. Hacerlo con todas sería genial. Total, será por tiempo...
-¿Alguna vez alguien en un estrado dijo algo que no fuese... marrón?
El mensaje es claro. El de la imagen. Porque el del señor del estrado es más bien oscuro... Y yo me pregunto, ¿alguna vez alguien llegó a un estrado y dijo cosas coherentes? O siempre elegimos el mal menor entendiendo que desde allí no se puede hablar "a la ligera". Todxs, o casi, hemos aplaudido a oradorxs que nos han hablado desde estrados. Yo personalmente me arrepiento y ahora es raro que aplauda a alguien que me habla desde lo alto, a no ser que sea artista y me regale su arte (this is different). Y me atrevo a decir que rara vez alguien puede estar de acuerdo con el discurso del estrado, que en cuanto pensamos un poco, en cuanto reflexionamos, escuchamos la verdadera naturaleza de las palabras de lxs oradorxs... Quizás falte ese momento de reflexión. El aplauso siempre es buscado y llega demasiado rápido. Yo he hablado unas cuantas veces en público y siempre escribía o preparaba la intervención buscando aplausos o aceptación. Gran error. Pero no ha sido hasta ahora que me doy cuenta.
Una vez, en una grabación, escuché a Federica Montseny decir (reproduzco tal y como recuerdo): "En nuestros mítines [de la CNT, u otras organizaciones anarquistas] los aplausos eran raros. De vez en cuando un espontaneo gritaba "¡Viva la CNT!" o un "¡Muerte a la burguesía!", pero poco más. La gente allí reunida escuchaba y reflexionaba sobre lo que escuchaba. No como en esos mítines comunistas donde todxs aplaudían como si de una obra de teatro se tratase." Con esto no quiero atacar a lxs comunistas, conozco a unxs cuantxs y la mayor parte de ellxs son personas muy reflexivas y cabales. Con esto quiero mostrar lo que para mí ahora debe ser un mitín (palabro feo), o cualquier intervención pública, de quien sea. Una intervención de alguien debe ir seguida por la reflexión del público, no por unos aplausos a menudo sin sentido. Yo he vivido esas representaciones teatrales y he participado, a veces con entusiasmo, en ellas. Pero ahora no lo haría. Me paré a reflexionar y ahora detesto esas falsas demostraciones de... ¿de qué? Que me perdonen los que no me entiendan. Yo les intentaré escuchar y reflexionaré sobre sus palabras. Para mí, ahora, hoy, eso es un agradecimiento mucho mayor que un aplauso.
-¿Y si no queremos comer de alguno de estos pastos?
"Los pastores serán brutales mientras las ovejas sean estúpidas" decía Fray Luis de León (esa ciudad que está antes que Astorga, con mucho más encanto la segunda a mi parecer...). Los pastores que se dedican a marcarnos los límites de los prados por donde podemos corretear, creyéndonos libres. Pero es que resulta que un día uno se puede dar cuenta que no quiere estar en estos pastos, que a lo mejor le apetece ir a la playa a jugar con la arena y construir castillos en el borde del mar. Pues entonces no te creas que te van a dejar desarrollar tu faceta arquitectónica-medievalista. ¡Que va! Te van a mirar mal y te van a llamar abstencionista (otro palabro horrible para lxs que lo usan con desprecio, casi tan malo como aquello de pequeñx burgués). Incluso dirán que no tienes derecho a quejarte. Y no lo tienes porque no has elegido entre una de esas casillas que te marca un estúpido papel. Así de arbitrarixs son algunxs con la asignación de derechos...
En la imagen es todavía más fuerte, puesto que el pastor no ofrece entre varios prados, solo hay uno posible... vamos, que no hay elección. Pero yo veo las elecciones en este momento en España como esta imagen, pero con un pradito en cada casilla. Ahora, no se te ocurra pedir playa, de eso no hay. Y si no, que se lo pregunten a lxs que levantaban aquellos adoquines de la calle buscando arena. Ains...
-Que sí, ¡qué este será el bueno! (Se parece un poco a Le...)
Líderes. Visionarios. Mesías. Comandantes. Caudillos. Guías. Salvadores. Y salvapatrias. Curioso, pero no me incomoda usar el masculino. Será cosa de la historia, ¿qué puedo hacer yo? Estos personajes que siempre señalan el futuro con sus dedos y sus miradas me hacen gracia. Sobre todo porque cuando abrimos el plano vemos a su alrededor al pueblo, hambriento y oprimido. Como siempre. Las películas son muy engañosas. Y es este mismo pueblo el que levanta a los falsos ídolos que le sacarán de la ruina y el sufrimiento. Este pueblo tan noble y trabajador, y tantas veces tan crédulo. Pero es normal, ¿no? Cuando te estás muriendo de hambre, es lógico que cojas las armas para defender la revolución de Juan Sin Ganas. Sin ganas de darle al pueblo lo que es del pueblo y de irse después a trabajar de nuevo. Pero no seré injusto. Los hubo que murieron en la lucha, dignos y santos para la eternidad. Y puede que los haya habido que volviesen a su trabajo, a su lugar, tras la contienda (aunque de estos no conozco ninguno). La cosa es que para mí el panteón de héroes proletarios ya está demasiado lleno. En general todos los panteones están demasiado llenos... Y viendo a los que no murieron en la lucha, que quieres que te diga, me parece que el pueblo, convertido en masa, sigue levantando una y otra vez la bota que, cansada, no podía pisarle más el cuello.
¿Somos culpables? No lo creo, no existe para mí la culpa. ¿Responsables entonces? Puede, no lo sé. ¿Son responsables lxs desesperanzadxs de soñar por un momento con la vida? ¿O deben condenarse a la muerte por precaución, para no a ser engañadxs? Quizás ese no sea el enfoque. Quizás la idea sea que el pueblo, consciente de si mismo, alegre y bailarín (como siempre es el pueblo, como es el ser humano), decida no volver a errar en su tiro. Decida hacerse libre a sí mismo. Quizás cada mujer y cada hombre deba sentarse a reflexionar y debatir con su vecinx sobre sus ideas. Y acto seguido, cada hombre y cada mujer deba levantarse para gritar como quiere vivir. Y vivir así. Pues al fin y al cabo, no somos tan diferentes como nos hacen creer todos esos productos que hay en las estanterías de los supermercados. Quizás a ti te hayan hecho creer que lo que nos diferencia es que yo tomo té y tú café, quizás yo vea que lo que nos une es el deseo de ser felices, de ser libres. De ser libres, de ser felices. ¡Que más da el orden! Para mí es lo mismo. Quizás el día en que esa gente que está tirando de las cuerdas en la imagen se dé la vuelta y deje de contemplar a las sucesivas, y monstruosas, estatuas, el día en que decidan autoorganizarse mediante la palabra (la gran olvidada y más poderosa arma revolucionaria) y empezar a construirse, a asegurarse, un futuro sin necesidad de tirar de las cuerdas... quizás ese día triunfe la Revolución. ¡Cuánto descanso se me ocurre para esas manos endurecidas por el trabajo inútil! Cuanta alegría para esos ojos, esas almas, que dejarán de ver gigantes para ver personas, para ver iguales. Que dejarán de trabajar para otrxs, que trabajarán para sí.
No os engañéis, no necesitamos a las estatuas. Lo que necesitamos es a nuestrxs amigxs, a nuestrxs vecinxs. A partir de ahí todo está por construir. Todo y nada. ¿O crees que el mundo sería muy diferente si tú y yo lo diseñáramos? Vale, sí. Sería muy diferente. Y eso, a mí al menos, me encanta. Y solo por ello seguiré buscando la forma de librarme de tirar de la cuerda. Aunque me llamen disfuncional.
-Abuela déjelo. Ese dinero nunca estará limpio
"Todo el dinero es sangriento". Ese dinero, ese dolar estadounidense de la imagen, representa las más horrendas e inhumanas acciones. Con ese dinero sueñan lxs que no se merecen los sueños. Él es la representación de todo el actual sistema de injusticias (una encadenada a otra con precisión milimétrica, pervirtiendo incluso la intención más pura). El dinero, lejos de su misión como medio de intercambio, se ha convertido en un medio de acumulación de riqueza.¡Gran error! Y no solo eso, se ha convertido en un poderoso dios al que se debe rendir culto renunciando a toda dignidad, renunciando a todos nuestros sueños.
Alguna vez oí decir que no había que soñar, que debíamos luchar. Nunca estaré de acuerdo con ello. Si dejamos de soñar, el sistema habrá ganado la guerra. Si abandonamos nuestra capacidad para imaginar lo inmaterial y soñar con hacerlo posible, el dinero, esos billetes verdes, inundará nuestra realidad. Cuando quieras hablar, un montón de billetes te lo impedirán ocupando toda tu boca, apenas dejándote respirar. Cuando quieras escuchar, los billetes taponarán tus oídos. Cuando quieras ver, solo verás lo que los billetes te pueden mostrar: sangrientas riquezas y lujos incomprensibles. Por eso yo detesto el dinero, por lo que representa. Por todas las injusticias que por el poder que concede son cometidas. Aunque no me engaño. Sé que el dinero solo es papel o metal. Sé que lxs auténticxs responsables son aquellxs que permiten que el dinero tenga tal poder, pero permíteme la licencia.
Al dinero yo le digo: ¡No tienes poder aquí! Tu miseria y tu odio no cruzarán las puertas de mi mundo, pues si lo hacen, dejará de ser mi mundo para ser parte del vuestro, malditxs siervxs del dólar, autenticxs responsables de la injusticia global.
-Si son doradas no son de esclavo... ¿no?
Cadenas. Es curioso que un esclavo se pinte las cadenas y así se reconforte a sí mismo. Curioso y real. Tan real que nosotrxs mismxs, en nuestra perfecta sociedad occidental en la que la esclavitud no existe (pues es propia de pueblos subdesarrollados y nosotrxs somos europexs), lo hacemos a diario. Eso es lo que haces cuando por "tener" un coche en la puerta de "tu" casa crees que eres libre. ¿Por qué? Porque tu dinero y tus propiedades lo confirman. Pero acuérdate que las cadenas, doradas o grises, siguen ahí. Recuerda que lxs esclavxs encadenadxs solo dejarán de serlo cuando renuncien a sus amxs y al mundo de estxs. Solo alcanzarán la Libertad cuando la hayan soñado, deseado y peleado. Y cuidado en el camino, pues es fácil caer en la falsa libertad.
En esta sociedad de consumo donde hasta lxs más pobres pueden tener propiedades (o al menos existe esa ilusión), nosotrxs, esclavxs que se niegan a sí mismxs la propia condición (que se engañan a sí mismxs), nos encadenamos sin ayuda externa. ¡Le estamos ahorrando trabajo a lxs amxs! Algunxs se entretienen con asuntos superficiales, pues en el fondo no creen en la Libertad, no la han soñado jamás. Otrxs la soñaron hace demasiado tiempo como para recordar que también la desearon e incluso lucharon por ella. Y mientras, unxs tercerxs buscamos la forma de liberarnos de estas cadenas. Pues doradas, grises o multicolor, seguirán doliendo igual.
Dicen que no hay mejor esclavo que el que le agradece el alimento y el suelo donde dormir a sus amxs. Yo veo a diario que nos hemos convertido en perfectxs esclavxs. Y esto, para mí, se está empezando a volver insoportable. ¿Cómo lo soportas tú?
-¿Falta de fuerzas o falta de valentía?
A lo largo de mi vida he mantenido unas cuantas discusiones con gente de distintas ideas. Muchas de esas personas me han asegurado que deseaban vivir en un mundo donde todxs fuésemos libres e iguales, donde lo justo y necesario para vivir dignamente resultase de nuestro trabajo, donde nadie odiase a nadie y donde la armonía llegase a tal grado que el conflicto social se reduciese a discusiones entre amigxs. Muchas me lo aseguraron, y lo hicieron para añadir después: pero es que eso no puede ser, debes ser realista. A veces incluso usan el palabro "pragmático". ¡Vete tú a saber que es eso!
Cuando hablo con estas personas me invade un profundo desconsuelo, el mismo que me invadió al ver esta imagen (venga que ya es la última y se acaba). Cuando vi esta imagen pensé en todas aquellas personas que, en vez de ascender la escalera y saltar a ese mundo que podrían construir, preferían cortar los peldaños y hacer una hoguera para calentarse del frío de la realidad, ese frío que convierte nuestros deseos en utopías (en el peor sentido de esa palabra). Y allí, al pie de una escalera dispuesta para ser usada, se quedan agachados y lamentándose de lo difícil que es vivir en este mundo y de lo bonito que sería que hubiese un camino marcado para llegar a ese lugar soñado.
¿No lo ves? A diario, cuando nos conformamos o nos convencemos a nosotrxs mismxs de que no es posible alcanzar aquello que nuestra mente sueña y nuestras fuerzas están en disposición de levantar, renunciamos al camino más directo que nos lleve a ese nuevo y cálido hogar. Renunciamos al camino más directo, que es el acto. Algunxs saben que cuando yo quiero pintar, lo quiero en ese momento. No quiero esperar a que la situación cambie, a que los astros se posicionen y el universo me ponga delante un pincel y pintura. Si quiero pintar, pinto. Y eso es lo que deberíamos hacer todxs. Pintar un mundo nuevo mañana mismo, cuando nos levantemos.
Entonces, ¿por qué no vivo conforme creo que debería vivir? ¿Por qué no soy consecuente con mis ideas "hasta el final"? ¿Por qué no me he puesto a pintar ya? Pues bien sencillo. Porque para vivir de tal modo necesito a lxs demás. Esta es una obra de arte que debe tener multitud de autores, pues es la obra más importante que se pueda imaginar. Y por eso te necesito a ti. Y mientras no cuente contigo y con algunx más, no podré ponerme manos a la obra. Solo me queda preguntar: ¿tienes ganas de pintar?
Si has leído hasta aquí, te doy las gracias. Y te invito a comentar lo que quieras. Estaría genial que si alguna imagen te ha sugerido algo diferente a lo que a mí me ha sugerido me lo contases. ¡Prometo responder! Y también que me llevases la contraria si así lo sientes o piensas. Pero con respeto que te borro los mensajes, ¿eh? Es broma... o no. ¡Eso tendrás que comprobarlo!







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