Hace poco alguien me dijo que cada vez que me ponía a escribir en el blog debía de echar espuma por la boca. En la mayor parte de las entradas es así. La mala hostia es mi musa. ¿Qué le voy a hacer? Siempre he sido más sentimental que racional. O no. ¿Quién sabe? Yo últimamente he dejado de saber mucho.
¿Por qué cada año que empieza te prometes cosas que sabes que no vas a cumplir? ¿De verdad hay necesidad de decepcionarse a unx mismx de esta forma tan tonta? Creo que ya somos mayorcitxs para asumir que lo que no hacemos porque no nos da la gana no lo vamos a hacer por el tan maravilloso suceso que consiste en que pasamos del mes de diciembre al de enero. Eso es lo que celebras. Esa soberana estupidez que consiste en sumarle uno al año en el que, según nos han enseñado, vivimos. En serio, ¿por qué?
El año nuevo es tan... ridículo. Una escusa para salir y emborracharse. Suerte tienen lxs que beben, otrxs lo pasamos sin alcohol (si ya es insufrible con él, imaginate). Una escusa para celebrar algo en una sociedad que ya no sabe ni lo que celebra. Nos lo han robado todo, hasta las festividades. ¿No te das cuenta de lo estúpido que es todo? Quizás te ofendas pero, ¿no te das cuenta de lo ridículas que son nuestras vidas? Seguimos las pautas marcadas sin plantearnos cambiar el camino. Estoy harto de escuchar a la gente decir que lo de las uvas es una tontada, que las navidades son horribles, que si por ellxs fuera... ¡Joder! ¿Es que no te oyes? ¿No las oyes? ¿Acaso no te consideras dueñx de tu propia vida? Y ahora estará el típico idiota de turno, o la típica, pensando: ¡Ay! Este Óscar se va a dar una hostia contra la realidad tan grande... pobre chaval. Y sí, entonces es cuando me tengo que poner a respirar muy, muy, MUY profundo. O eso o me tiro a su cuello y le arranco la traquea a mordiscos (cosa que no podría hacer porque me marearía).
La vida en esta sociedad es un asco. Porque hay algunxs que disfrutan de este sinsentido (no quiero saber cuan vacías de significado están sus vidas para que esta mierda les guste), pero lxs que no lo disfrutan... esas son a lxs que más detesto. Mucho decir que no te gusta A, que por ellxs harían B, pero luego no hay valor para dejar A y hacer B, aunque implique que el vecino lxs mire mal o que sean lxs rarxs de la familia o que la gente ya no lxs quiera. ¿Pues sabes qué? ¡Qué a la mierda! ¡Joder!
¿Por qué? ¿En serio somos tan rídiculxs? A mí me gusta pensar que no, pero es que a diario me demostramos que sí. Llegará el 31 y nos comeremos las uvas. Y veremos la televisión a las 24:00 para festejar un nuevo año. Una mierda de nuevo año en el que nuestras vidas continuarán sujetas a quien sabe que designios que nos privan de la Libertad (al menos eso parece indicar todo). Y dejaremos atrás un año del que no hemos aprendido nada. O casi. Porque a como ser más borregxs o a consumir más, a eso aprendemos que da gusto.
¿Sabéis cual es el problema en el fondo para mí? Que ya no celebramos nada. Hacemos fiestas por hacerlas, pero carecen de sentido real. Y eso es muy triste. Tan triste como aceptar que vivimos en el 2014. Deberíamos inventar nuevas fiestas. O mejor, cada año celebrar algo diferente en diferentes fechas. Bueno, quizás eso sea demasiado, pero lo de inventarse fiestas nuevas, con sentido, con fondo real, eso hay que hacerlo. Tenemos cientos de cosas que podríamos usar como escusa para drogarnos. Al menos escojamos alguna con sentido. ¡Joder!
En fin, esto es para quien lo quiera leer y para quien me preguntaba: las navidades no (lo decían como si fuese muy obvio...), pero el año nuevo sí, ¿no? (¿he dicho lo de que para ellxs era muy obvio?). Ahora ya podéis saber lo que pienso, así, a grandes rasgos. Y comentar en el blog, también podéis comentar (siéntete libre de poner lo que quieras, de insultar, de pedir cosas o de preguntar por el apartado 13 de la declaración de la renta). ¡Ah! Y que conste que hoy no he llegado a echar espuma.
Sin cadenas, sin fronteras, sin superiores ni inferiores. Un mundo diferente por construir y muchos temas de los que hablar. Y divagar. Bienvenidx a mi blog.
29 de diciembre de 2014
26 de diciembre de 2014
De salir a la calle y (un poco) de mi relación con la Libertad
El sábado 20 salimos a la calle. La escusa era la Ley Mordaza. Pero ya no importa el porqué. Tenemos que salir. Debemos. Se lo debemos a nuestrxs iguales. Nos lo debemos a nosotrxs mismxs.
“La libertad no hace felices a los hombres, los hace, sencillamente, hombres” Manuel Azaña
No tengo miedo a la represión o a ser arrestado, tengo miedo a seguir siendo un esclavo el resto de mi vida.
Discuto casi a diario con la gente sobre la protesta y la desobediencia. Algunxs se niegan en rotundo a salir a la calle. Quizás estén cómodxs y no sientan la necesidad que yo siento. Quizás no se hayan mirado a las muñecas y hayan descubierto los grilletes que les encadenan. Esos grilletes que reafirman nuestra condición de eslcavxs.
Mi madre ya está cansada de verme salir por la puerta diciendo que no sé a que hora volveré, que hay manifestación, que no me va a pasar nada, y que si me pasa, ya la llamaré para que venga a defenderme. Para algo mi madre es madre y abogada.
Ella sí tiene miedo a los golpes y a las detenciones. Teme por su hijo. No la puedo culpar. Pero tampoco la puedo obedecer y quedarme en casa. Es ya tarde para la disciplina y la obediencia.
"Bajo un gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel" Henry David Thoreau
¿Miedo? ¿A qué? ¿A los siervos del poder? Esas bestias uniformadas que no dudarán en golpearme... esas pueden irse al infierno. ¿A una anotación en mi expediente policial, ahora inexistente (creo)? No quiero ser presidente de nada, así que no le temo a las anotaciones. ¿A las multas? Soy mayor de edad, las pago yo. ¡Ah! Y no tengo un duro, así que que me registren si quieren. Al final cobrarán, o no. ¿Quién puede saberlo? ¿A la cárcel? En fin, no creo que allí dentro haya algo muy diferente a lo que hay aquí fuera. Todo depende de como lo mires, ¿no?
"Sueña y serás libre en espíritu, lucha y serás libre en vida" Ernesto Guevara
Al final he comprendido aquello de que la lucha es el único camino. No necesariamente la lucha armada. Para mí luchar es salir a la calle y no callarse ni obedecer ante los cuerpos de represión del estado. Para mí la lucha es el trabajo en los barrios, con tus vecinxs. Para mí la lucha es la movilización y la solidaridad ante cualquier injusticia. Esa es la lucha que yo he elegido como camino. Y es el camino que os invito a recorrer conmigo, de la mano. Siempre juntxs. Siempre alegres.
Acompañando esta lucha van mis sueños. Sueños que dibujan pueblos llenos de vida, paredes de colores y grandes murales en las calles. Sueños en los que se escucha el canto de los árboles y del río, y el llanto y la risa de mis amigxs. Sueños en los que me siento a gusto, lejos de esta fría, gris y sucia ciudad. Muy lejos.
Porque quiero ser libre, porque me niego a ignorar las cadenas que me atan, aunque puedan ser de terciopelo. Por eso lucho. Y estoy seguro de que tú también lucharás. Quizás no hoy, ni mañana. Pero lucharás.
"Las estrellas para quien las trabaja" Juan Carlos Maestre
Lucharemos por un mundo diferente. Por ese mundo mejor hacia el que todxs alargamos los brazos, como un niño que intenta agarrar una burbuja que flota impávida en el aire. Lucharemos y venceremos. Juntxs. Unidxs. El pueblo se levantará, y tú y yo con él. Pero para eso debemos trabajar. Debemos autoorganizarnos, pues nadie organizará al pueblo para alcanzar sus propios sueños, pues nadie es el pueblo, ni puede representarlo o guiarlo. Al igual que un gato solo organizaría a unos ratones de forma que se los pueda ir comiendo, aunque sea despacito y sin que apenas se den cuenta, nadie que no sea el pueblo, libre de toda autoridad, podrá alcanzar sus propios objetivos. Y para alcanzarlos tendremos que educarnos. Llevamos siglos en ello, pero aún falta mucho que hacer.
"Los pastores serán brutales mientras las ovejas sean estúpidas" Fray Luis de León
Mientras quede una sola persona que ignore las injusticias. Mientras alguien pueda preferir quemar un libro cuando se está muriendo de frío que leerlo. Mientras uno solo de nuestrxs ancianxs no sea escuchado con interés y admiración (y oído crítico). Mientras una sola persona no sea capaz de escribir una novela, o de plasmar con sus manos y con pintura el más bello de los paisaje en un lienzo o un mural. Mientras podamos seguir llamando a alguien borregx, crédulx o idiota. Mientras todo esto siga tal y como está, no podremos cambiar nada.
El dolor que me recorre el cuerpo al pensarlo es igual de grande que la determinación que tengo para continuar esta obra. Educación libre. Para todxs: niñxs, adultxs y ancianxs. Y por eso también lucho. Porque no quiero a mi lado borregxs. Ni borregxs enemigxs ni borregxs amigxs. Quiero a mi lado gente que piense por sí misma. Que se sienta libre de hablar, crear e imaginar, pues libres son en esencia. Quiero gente dispuesta a salir a la calle y a luchar por sus sueños, pero también quiero a gente capaz de sentarse a inventar las historias más fantásticas u horrendas que se puedan inventar. Y a atreverse a cantar, dándome el valor para atreverme yo. Porque no existen ni artistas ni intelectuales, a no ser que sean sinónimo de ser humano, y por tanto, lo seamos todxs. Solo existe una inmensa obra por hacer. ¿A qué esperamos para continuar con el trabajo?
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| Monje a la orilla del mar, de Caspar David Friedrich. Mi cuadro preferido. |
“La libertad no hace felices a los hombres, los hace, sencillamente, hombres” Manuel Azaña
Libertad. ¿Cuántas veces se la ha invocado en la historia para llamar a la lucha tanto a hombres como a mujeres? ¿Y cuántas veces fue prostituido su significado? Ella, tan tímida y escurridiza. Ella, la más deseada por nosotrxs y odiada por ellxs. Ella es la respuesta a nuestra existencia. No podemos renunciar a la Libertad, pues renunciaríamos a nuestro sentido, nuestro motivo de existir.
En su nombre han sido realizadas los más grandes logros de la Humanidad. Y a su costa los más grandes crímenes y actos detestables. Pues en cuanto la Libertad vuela, acosada por la tiranía y la opresión, nos quedamos sin nada. Ella lo es todo. Sin ella no somos nada. Por ella lucho y lucharé. Y por ella creo firmemente que lucharás conmigo. Por ella se levantará este pueblo de obrerxs y campesinxs, de trabajadorxs honradxs y cuerpos golpeados por el Poder. Por ella se lavantarán todos los pueblos. Por ella derramaremos hasta la última lágrima, hasta la última gota de sangre que quede en nuestros cuerpos. Así lo hicieron lxs esclavxs que Espartaco, el sueño y no el hombre, levantó contra la asesina Roma. Así lo hicieron lxs campesinxs durante la Edad Media. Así lo hicieron en las revoluciones, en la Revolución Americana, en la Revolución Francesa, en la Revolución Rusa, en la Revolución Cubana. Así lo hizo el pueblo en la Comuna de París. Así lo hizo la auténtica España en el 36. Así lo hicieron los franceses durante la ocupación. Y los checos, y los noruegos, y los serbios y croatas, y tantos otros en todo el mundo.
Así se ha hecho a lo largo de toda la historia. Pues la Libertad es la musa que inspira las acciones más bellas y valientes. Pero también es un ave que vuela con facilidad. Por ello se ha perdido con facilidad. Pues tras la tormenta llega la calma, y con la calma la comodidad. Y ella conduce irremediablemente a el vuelo de la Libertad, a la nueva opresión y tiranía.
No sé si el sábado habríamos hecho la Revolución tras pasar el cordón policial en Preciados. Nadie lo puede saber, porque nadie sabe que consecuencias tienen nuestros actos hasta que los consumamos. Pero sí sé que ello habría sido un acto revolucionario de rebeldía y desobediencia. Una acto que la mayoría de lxs que allí estábamos queríamos realizar. Se sentía la voluntad para atravesar ese cordón de 20 policías. Lo habríamos cruzado. Y posiblemente las consecuencias de nuestra acción hubiesen sido otras. Pero algunxs consideraron que no era buena idea. Y otrxs obedecimos. Por desgracia otrxs obedecimos.
Todavía debemos aprender mucho todxs. La autoorganización del pueblo se dará. Pero hace falta encender la mecha y soplar para que avance rápidamente. Quizás lo más difícil sea encender la mecha, pues todavía hay mucho miedo al pueblo, a nosotrxs mismxs. Por eso debemos luchar. Para que nuestrxs iguales nos miren y reflexionen. Para que enciendan el fuego de sus corazones y con él podamos prender la mecha que debe dar muerte a toda la tiranía y la opresión. Para alcanzar y mantener, de una vez por todas, la Libertad.
Es curioso. ¿El qué? Verás: La gente adora las historias donde se ensalzan acciones revolucionarias, como en Los Miserables, por ejemplo. Esta misma gente, tras salir de ver el musical o la película (que hace poco estuvo muy de moda) se asusta al ver una manifestación. Ya no es que no se unan, es que la desprecian y se quejan porque les molesta. Esta gente para mí no vale nada. Cobardes aburguesadxs. No comprendo como es posible escuchar y aplaudir La canción del pueblo en el musical y después reaccionar de esa forma. Pero por desgracia he conocido a mucha gente así. Mucha más de la que me gustaría.
Pero no pierdo la esperanza fácilmente. Seguiré discutiendo con esta gente. Intentando hacerles reflexionar sobre sus actos y sus no-actos. No quiero creer que la burguesía ha logrado hacer que lxs trabajadorxs aceptemos sus valores e intentemos imitarla. No quiero que sea así. Por ello siempre preferiré escuchar la versión de la Solfónica, en la calle, con frío o calor. Pero si falsedad burguesa. Ojalá llegué el día en que pueda escucharla tras nuestra victoria, pues estoy cansado de escuchar a la Solfónica tras nuestras derrotas, tras manifestaciones que no logran gran cosa, tras aprobaciones de leyes a las que nos oponíamos, y todo el etc. que ya conocéis.
Mi intención era la de hacerte reflexionar sobre la necesidad de salir en la calle o de seguir en ella si ya sales, reflexionando yo también mientras escribo. Es posible que ya hayas estado en las calles, mucho más tiempo que yo a lo mejor. Quizás eso te haya hecho pensar en otras vías. Me gustaría que mis palabras fuesen la lluvia que refresca al cansado caminante. Que te ayudasen a sentir que todo el esfuerzo, toda la lucha, todo el camino que ya has andado, ha dado resultados. Quizás nunca hayas salido a las calles. Entonces me gustaría que mis palabras fuesen causantes en parte del empujón que a veces nos hace falta para reaccionar. En cualquier caso, gracias por leerme.
Nos vemos en las calles, en aquellas que son camino hacia la Libertad.
19 de diciembre de 2014
Navidad, puta navidad
En estas fechas "tan señaladas" la gente se esfuerza en felicitarme las fiestas y la navidad. Me desean que lo pase bien con la familia, que reciba muchos regalos y que la paz inunde mi cálido hogar. Acto seguido yo les vomito en la cara y salgo corriendo (por aquello de la acción-reacción).
Pues sí. Ya ha llegado la navidad. Que bonito, ¿verdad? [¡Eh! ¿Has visto la rima que me acabo de marcar? ¿Simple? ¡Y tú que sabrás de poesía! Bah...] Las luces en las calles, las familias comprando regalos, las mesas llenas de platos tradicionales cocinados por las abuelas, el espíritu de paz y alegría, las películas típicas que todxs hemos visto alguna vez... [Un momento... ¿Dónde está Chencho? ¡Si estaba aquí ahora mismo! ¡¡¡Chencho!!!] ¿A quién no le puede gustar? A mí, por ejemplo.
Sí, sí. Ya sé que soy un pesado. Que esto es levar las cosas al extremo, o como hoy me ha dicho una profesora: ¡Te vas a volver un radical! Mi respuesta no podía ser otra: ¡Si ya lo soy! Lo siento, pero no puedo hacer otra cosa que detestar esto que llamas fiesta. La navidad, despojada de cualquier significado que algún día hubiera podido tener, se ha transformado hoy en una espiral de consumo acompañada por las tradiciones más absurdas y huecas. Algunxs me dicen que es ahora cuando pueden ver a la familia, a lxs amigxs. ¡Maldita sea! ¿No hay año para verse? ¿No tenéis vacaciones en verano si el problema es el trabajo? No me valen esos argumentos.
Y es que donde unxs ven luces navideñas yo veo incitación al consumo, destrucción del planeta y calles llenas de almas solitarias y hambrientas. Donde ven a las familias comprando regalos yo veo adoración al dios material, vasallaje a don Dinero y desprecio por el trabajo y el esfuerzo. ¿O acaso se puede valorar lo que unx tiene cuando es fácilmente sustituible, cuando es reemplazable con tan solo pagar unos cuantos podridos euros? Y no solo eso, sino que deseamos reemplazarlo, lo cual para mí es un claro signo de desprecio por lo que poseemos. Donde otrxs ven mesas repletas yo veo hambre y dolor en un mundo desigual, un mundo en el que nos comportamos de tal forma que vaciamos algunas mesas para dejar otras repletas. Después de esto, ¿quién tiene ganas de ver una película? Yo no, yo tengo ganas de que esto pase cuanto antes. Y no hablo de las navidades. Hablo de la total alienación de mis iguales.
Las navidades tienen su origen en las celebraciones paganas del solsticio de invierno, o quizás en la fiesta del Sol Invictus romana (bella fiesta la del Sol Invencible, auténtico creador de toda la energía que entra en este planeta). O quizás su origen sea otro, ¿de verdad esperabas un amplio estudio sobre su origen? Lo que si es seguro es que el cristianismo, ansiando la expansión de su credo, manipuló la fiesta y la hizo suya. Y con el tiempo... en fin. Si alguna persona cristiana creyente, de esas cuya fe dicen que mueve montañas, esta leyendo esto, no debe de sentirse aludida por lo siguiente: la navidad es una fiesta hueca. Vacía de significado. Ya nadie, excepto un pequeño reducto de cristianos practicantes, celebra el nacimiento de Jesús, cuya paternidad es atribuida según las malas lenguas a un carpintero, y según los obispos al mismísimo dios (de lxs borregxs, digo, cristianxs).
Y ante este vaciado debemos preguntarnos: ¿qué es hoy la navidad? Yo tengo mi respuesta (eso no quiere decir que te la quiera imponer, me limito a contártela): es una escusa más para consumir hasta morir, o mejor dicho, hasta matar a este planeta y todo lo que en el habita. La navidad es una horrible enajenación colectiva, una muestra de cuan idiotas podemos llegar a ser los seres humanos.
Así que estas navidades pregúntate si cada cosa que vas a hacer tiene sentido para ti y cuales son las consecuencias de tus actos. Esto lo deberíamos hacer siempre, pero joder, también habrá que relajarse, ¿no?
Os dejo aquí esto, por si queréis escucharlo. No me hago responsable de vuestras opiniones o reacciones (no me pagan para ello). Tampoco digo que esté relacionado con mi entrada. En fin, un besito y ni se os ocurra felicitarme la navidad.
15 de diciembre de 2014
Esas equis...
Ya van varias entradas y te habrás dado cuenta que uso la x frecuentemente. Lo hago, supongo que lo sabes, para sustituir tanto la o masculina como la a femenina en los casos en los que se puede usar para determinar el género del sujeto humano. De esta forma resuelvo la problemática del lenguaje inclusivo (entre otras cosas) de la mejor forma, o eso pienso yo. Pero, ¿por qué no usar la @? ¿O la palabra duplicada en ambos géneros? Bien, vamos por partes.
La @. La usé durante un tiempo, pero no encajaba exactamente con lo que yo quería. Primero, porque la @ ni siquiera es una letra. Es un símbolo no alfabético. Quizás sea más "amable" que una x, no lo sé. Lo que si que sé es que habiendo letras, ¿por qué usar símbolos no alfabéticos? Segundo, el hecho de que la base del símbolo sea una a (aunque el círculo que la rodea pueda recordar a una o, con imaginación y un petit effort) me hace preferir no usarla. Tercero, me cansé de la @.
Usar la misma palabra duplicada en ambos géneros. Esta forma no me convence. ¿Por qué? Porque duplicar las palabras es poco práctico, a veces engorroso y puede estropear la cadencia de un escrito, el ritmo, la forma... (no sé muy bien cuál es la palabra exacta para esto, pero creo que me entiendes). Y porque usar la palabra en ambos géneros me obliga a decidir cual pongo antes, ¿la femenina o la masculina? No voy a dar prioridad a ninguna, y tampoco me convence alternar el orden. Así que descartada esta opción. ¡Ah! Hay otro motivo: es la forma que la RAE recomienda. Este motivo no es secundario, ¡ni mucho menos! Puedes llamarme rebelde sin causa, o imbécil directamente, pero me niego a aceptar las "recomendaciones" de esa supuesta "autoridad" (y sí, sé que la gramática, y otros aspectos de la lengua, los regla la RAE, pero como comprenderás no voy a dejar de usar el presente simple para referirme al "ahora" y usarlo como un... ¿futuro? De todas formas, no voy a discutir sobre esto).
Llegamos a la x. Me parece perfecta porque: 1. Es una letra. 2. Al diferenciarse totalmente de la a o de la o me permite mandar el mensaje que quiero: ni exclusión de género ni sometimiento a los cánones hombre/mujer que se nos quieren imponer nada más nacer y durante toda nuestra vida. O sea, que no usaré el masculino con valor extensivo, ni el femenino como proponen algunxs, porque de esa forma excluyo a parte del público. Además, usando la x me desvinculo de las concepciones de género establecidas socialmente, lo que me permite definirme, y definirte, como persona, y no como hombre o mujer. No porque crea que no hay particularidades biológicas, sino por los problemas derivados de esas concepciones de género tan estrechas y opresivas. 3. Es un símbolo reconocido. Si usase la h, por ejemplo, creerías que se trata de una errata (o te parecería ridículo, quien sabe).
Con esto acepto la necesidad de un consenso en el lenguaje (¡pues claro!). Lo que no acepto es la norma por imposición. Tampoco acepto el lenguaje excluyente, sea fruto del consenso o de la imposición.
Destacar también, para aquellxs que quieran buscarme las cosquillas, que OBVIAMENTE no uso esto siempre. Si me presento a un examen en la universidad no pondré x en vez de o. Para algunx supondrá no ser consecuente con mis propias ideas, para mí es no ser imbécil (al menos no más de lo que ya lo soy). Por tanto, distingo entre dos "escrituras": la oficial, que me imponen y que yo acepto coyunturalmente, pues no creo que eso suponga renunciar a mis ideas; y mi escritura, cuyas formas yo decido en ejercicio de mi Libertad, sin olvidar por ello que lxs demás me tienen que entender. Al fin y al cabo, la lengua es una herramienta para usar y permite múltiples usos, ¿no?
Solo me queda animarte a reflexionar sobre el uso del lenguaje y su inclusividad. Y si quieres, contarme algo en los comentarios. Quizás ahora quieras tener tú también tu propia escritura (o quizás no, o quizás ya la tengas). Incluso podría ser más elaborada y original que la mía (no sería difícil...). En cualquier caso, eso ya es cosa tuya.
PD: todo lo dicho hace referencia al lenguaje escrito. La imposibilidad de pronunciar la x, pues es consonante, me impide reproducir este comportamiento en el lenguaje oral. Al hablar, prefiero alternar femeninos y masculinos. Pero eso ya eso otro cantar.
La @. La usé durante un tiempo, pero no encajaba exactamente con lo que yo quería. Primero, porque la @ ni siquiera es una letra. Es un símbolo no alfabético. Quizás sea más "amable" que una x, no lo sé. Lo que si que sé es que habiendo letras, ¿por qué usar símbolos no alfabéticos? Segundo, el hecho de que la base del símbolo sea una a (aunque el círculo que la rodea pueda recordar a una o, con imaginación y un petit effort) me hace preferir no usarla. Tercero, me cansé de la @.
Usar la misma palabra duplicada en ambos géneros. Esta forma no me convence. ¿Por qué? Porque duplicar las palabras es poco práctico, a veces engorroso y puede estropear la cadencia de un escrito, el ritmo, la forma... (no sé muy bien cuál es la palabra exacta para esto, pero creo que me entiendes). Y porque usar la palabra en ambos géneros me obliga a decidir cual pongo antes, ¿la femenina o la masculina? No voy a dar prioridad a ninguna, y tampoco me convence alternar el orden. Así que descartada esta opción. ¡Ah! Hay otro motivo: es la forma que la RAE recomienda. Este motivo no es secundario, ¡ni mucho menos! Puedes llamarme rebelde sin causa, o imbécil directamente, pero me niego a aceptar las "recomendaciones" de esa supuesta "autoridad" (y sí, sé que la gramática, y otros aspectos de la lengua, los regla la RAE, pero como comprenderás no voy a dejar de usar el presente simple para referirme al "ahora" y usarlo como un... ¿futuro? De todas formas, no voy a discutir sobre esto).
Llegamos a la x. Me parece perfecta porque: 1. Es una letra. 2. Al diferenciarse totalmente de la a o de la o me permite mandar el mensaje que quiero: ni exclusión de género ni sometimiento a los cánones hombre/mujer que se nos quieren imponer nada más nacer y durante toda nuestra vida. O sea, que no usaré el masculino con valor extensivo, ni el femenino como proponen algunxs, porque de esa forma excluyo a parte del público. Además, usando la x me desvinculo de las concepciones de género establecidas socialmente, lo que me permite definirme, y definirte, como persona, y no como hombre o mujer. No porque crea que no hay particularidades biológicas, sino por los problemas derivados de esas concepciones de género tan estrechas y opresivas. 3. Es un símbolo reconocido. Si usase la h, por ejemplo, creerías que se trata de una errata (o te parecería ridículo, quien sabe).
Con esto acepto la necesidad de un consenso en el lenguaje (¡pues claro!). Lo que no acepto es la norma por imposición. Tampoco acepto el lenguaje excluyente, sea fruto del consenso o de la imposición.
Destacar también, para aquellxs que quieran buscarme las cosquillas, que OBVIAMENTE no uso esto siempre. Si me presento a un examen en la universidad no pondré x en vez de o. Para algunx supondrá no ser consecuente con mis propias ideas, para mí es no ser imbécil (al menos no más de lo que ya lo soy). Por tanto, distingo entre dos "escrituras": la oficial, que me imponen y que yo acepto coyunturalmente, pues no creo que eso suponga renunciar a mis ideas; y mi escritura, cuyas formas yo decido en ejercicio de mi Libertad, sin olvidar por ello que lxs demás me tienen que entender. Al fin y al cabo, la lengua es una herramienta para usar y permite múltiples usos, ¿no?
Solo me queda animarte a reflexionar sobre el uso del lenguaje y su inclusividad. Y si quieres, contarme algo en los comentarios. Quizás ahora quieras tener tú también tu propia escritura (o quizás no, o quizás ya la tengas). Incluso podría ser más elaborada y original que la mía (no sería difícil...). En cualquier caso, eso ya es cosa tuya.
PD: todo lo dicho hace referencia al lenguaje escrito. La imposibilidad de pronunciar la x, pues es consonante, me impide reproducir este comportamiento en el lenguaje oral. Al hablar, prefiero alternar femeninos y masculinos. Pero eso ya eso otro cantar.
10 de diciembre de 2014
¡Ala! Ya lo he dicho.
Consciente de que todo lo que aquí voy a poner puede sorprender a muchxs, quiero daros las gracias por entrar a leer esta entrada, que para mí es la más importante de todas las que he hecho (tampoco son muchas, por lo que no es difícil, pero déjame darle un poco de pompa a esto, leñe).
Fue en enero de este año cuando surgió Podemos. Yo ya conocía a Pablo de ver La Tuerka y Fort Apache (en aquellos tiempos no me perdía un solo programa). Conocía a Monedero de verle en la Universidad del Barrio y en los programas de Pablo. Para que engañarnos, me encantaba. Monedero era capaz de engatusarme con su oratoria. Seguramente fui demasiado ingenuo, entusiasta o simplemente joven. A día de hoy ni siquiera sé si quiero que me firme su libro (como cambian las cosas, ¿eh?). También conocía a Errejón, a Ariel Jerez, a Miguel Urbán (cuando digo conocía es que los había visto hablar en directo o en Internet, no que les conocía personalmente. No vaya a ser que me llamen fantasma por ahí). Lo que quiero decir es que desde luego para mí no eran caras nuevas. Y aunque suene a tópico, más de una vez pensé: ojalá Pablo y compañía entren en política. Ojalá. Comprende mi entusiasmo al ver aquella presentación en mi Lavapiés querido.
Tras el surgimiento de Podemos (habiendo votado en la petición de firmas que pidió Pablo), me puse a buscar como loco un círculo al que unirme. Impaciente tras dos semanas de espera me decidí a crear uno. Primero, organizándome en Facebook y Twitter (con vistas a convocar una asamblea en el barrio). Puedes imaginarte la ilusión que me invadía por los cuatro costados. Aquel primer círculo, que se quedó en algo solamente virtual, se llamaba Círculo Podemos Latina-Este y comprendía los barrios de Puerta del Ángel, Lucero y Los Cármenes (quede aquí escrito para quien se decida a escribir la "Historia Completa de Podemos"). Cuando me enteré de la primera reunión de Madrid en A tu ritmo no dudé en acudir. Allí, por cosa del destino, resulta que cuando nos dividimos por círculos no había cartel para reunirse el círculo Latina-Este, por lo que al final nos juntamos con un círculo vecino, el Círculo Podemos Carabanchel-Aluche (una mezcla de zonas de dos distritos un poco rara que nunca entendí, sea dicho de paso). De esta forma se fundaba el Círculo Podemos Carabanchel-Latina. La fusión me emocionó todavía más, pues ya éramos unxs cuantxs para empezar a trabajar. Se convocó una primera asamblea en la Asociación de Vecinos de Aluche, que terminó celebrándose en el parque cercano. Y de ahí a otra asamblea, y otra, y otra... Y en nada ya estábamos trabajando con soltura. Recuerdo la asamblea en la que me encasquetaron la responsabilidad de llevar el tema del merchandising, y por extensión, de las escasas finanzas del círculo (no te creas que allí manejaba alguien sobres o algo parecido). Recuerdo también el día en que llegó al círculo mi compañera Queta (si no me falla la memoria, contable de profesión) y la tuve que explicar como (mal)llevaba la contabilidad en una hoja de cálculo y como guardaba el dinero en una bolsa para cacas de perro. Imagínate la cara de Queta, alucinaba. Lo recuerdo todavía con una sonrisa en la cara. Recuerdo el día en que propuse en asamblea la creación de un grupo de trabajo de cultura (y ciencia, deporte y todo lo que cupiese) dentro del círculo. Y también las jornadas de mesas a la calle, donde me esforzaba para que lxs vecinxs nos conociesen y supiesen que era Podemos. Y sí, lo reconozco, yo también nos presentaba como el grupo de ciudadanxs organizadxs por "El Coletas de la TV".
Con aquello de que el tiempo pasa deprisa, llegaron las europeas. Mentiría si dijese que no las viví con pasión. Hice campaña en la calle, salí con mis compañerxs a pegar carteles, acudí a actos electorales y ayudé en su organización. Todo era poco para ayudar a conseguir sacar un eurodiputado. O dos. Como muchísimo. Nunca pensé que se podrían sacar 5. Jamás lo pensé. De hecho, me parecían idiotas lxs que lo proponían como algo serio. Me parecían muy, muy, muy idiotas. Menos mal que no era yo quién diseñó la campaña... Y llegó la noche de las elecciones. Aún a día de hoy la recuerdo como el momento de mayor euforia que he vivido. Alegría constante desde el momento que salí del colegio electoral, donde estuve todo el día de apoderado (el día de las elecciones fue interesante, pero no lo voy a contar, haría falta una entrada entera), y me monté en el coche de mi amiga Fani para ir hacia Atocha. Cuando alguien en el coche dijo: ¡5! ¡Que están diciendo que 5! Eso no se puede describir. Alegría, euforia. Incluso rabia por no haber creído a lxs que hablaban de más de 2. Las lágrimas se agolpaban en mis ojos mientras me dedicaba a responder a los whatsapp que me llegaban felicitándome desde todas partes. También intentaba hacer cálculos sobre las repercusiones de aquel resultado histórico. Y lo que siguió a la llegada a Atocha fue indescriptible. Lloré, y mucho. Y fue al final del acto de celebración, cuando sonó El pueblo unido jamás será vencido de Quilapayún, cuando sentí que todo aquello que había visto u oído sobre el Frente Popular español, sobre el Chile de Allende y la Unidad Popular, sobre la Revolución de los Claveles y sobre tantos otras experiencias históricas, se hacía real para mí. Conecté entonces con la Historia. Canté a voz en grito mientras levantaba orgullosamente el puño. Quizás no entiendas el por qué. Yo muy bien tampoco, pero supongo que hay experiencias que marcan, que te ayudan a comprender realmente lo que ya puedes conocer pero no comprendes del todo. Para mí esta fue una, que le voy a hacer.
Tras las europeas han pasado muchas cosas (y antes también pasaron, pero todo era más ilusionante como para pararse a pensar). Ya antes de la creación de Podemos confluían en mí diversas fuerzas que intentaban darme forma: ecologismo, marxismo, anarquismos, feminismo... Parecía como si todo el mundo ideológico estuviese luchando dentro de mi mente una batalla por la hegemonía. No echaré las culpas a ciertas personas por esto, porque lo que hicieron fue abrirme inmensos campos de conocimiento que yo ni tan siquiera podía imaginar, y por ello solo puedo agradecerles que me hayan ayudado a ser quien (de momento) soy. Estas fuerzas actuaron sobre mí, atraídas por la curiosidad de aprender que suelo sentir. Fui poco a poco moldeando mis ideas y cada vez eran más frecuentes las contradicciones con la realidad de Podemos. Intenté justificar mi lugar en Podemos. Pero cada vez encontraba menos argumentos que me ligaran a ello. Muchas tardes de reflexión, muchos debates y discusiones después, unidos a un verano que me ha cambiado sustancialmente (o al menos ha puesto los cimentos para que se produzca el cambio), ya no busco argumentos para ligarme a Podemos. El proceso no puedo explicartelo enteramente aquí, porque, créeme, podría rellenar un libro entero con la explicación. Pero si diré que me ha llevado a pensar de forma que a día de hoy no me siento ni identificado ni cómodo dentro del proyecto político de Podemos. ¡Ala! Ya lo he dicho.
Ahora no quieras que te explique los motivos en 5 minutos, ni deprisa y corriendo, porque no lo voy a hacer. No podría. Si quieres saber la historia completa, o me animas a escribir el libro, o te sientas conmigo y gastas un buen rato de tu tiempo escuchándome, cosa que dudo quieras hacer (por tu salud mental).
Así las cosas, he tomado la decisión de dejar de participar en Podemos como partido, y en el que todavía considero mi círculo (al menos en aquello que tenga que ver con el proyecto político de Podemos). Esto no es nada nuevo por otra parte. Quien se hubiese fijado en mí se habría dado cuenta de que llevo un par de asambleas sin participar en ninguna decisión que tenga que ver con el proyecto político de Podemos. Lo que no quiere decir que desee desvincularme del que, como ya he dicho, sigo considerando mi círculo. Voy a seguir participando en el grupo de cultura en la medida que pueda (como siempre he hecho) y voy a seguir acudiendo a las asambleas. Tengo dos motivos para esto: 1. He conocido en Podemos a gente que a día de hoy considero amigxs y compañerxs, y no imagino, al menos de momento, mi vida sin su presencia, 2. Creo sinceramente en el trabajo en los barrios, en el trabajo con mis vecinxs, por eso quiero seguir participando en todo lo que tenga que ver con cultura, actos no políticos, concienciación... creo que me entiendes, ¿no?
Mientras amueblo mi nueva realidad y dejo que el viento haga lo que quiera con lo que yo previamente haya estructurado, voy a seguir participando en el círculo. Siempre y cuando nadie tenga problemas con que lo haga (y no lo digo por decir...). Y si esto no te ha gustado en absoluto, espero que lo máximo que pienses sea: perdónale, porque no sabe lo que hace.
Nos vemos en las calles (eso no va a cambiar).
¡Salud!
Fue en enero de este año cuando surgió Podemos. Yo ya conocía a Pablo de ver La Tuerka y Fort Apache (en aquellos tiempos no me perdía un solo programa). Conocía a Monedero de verle en la Universidad del Barrio y en los programas de Pablo. Para que engañarnos, me encantaba. Monedero era capaz de engatusarme con su oratoria. Seguramente fui demasiado ingenuo, entusiasta o simplemente joven. A día de hoy ni siquiera sé si quiero que me firme su libro (como cambian las cosas, ¿eh?). También conocía a Errejón, a Ariel Jerez, a Miguel Urbán (cuando digo conocía es que los había visto hablar en directo o en Internet, no que les conocía personalmente. No vaya a ser que me llamen fantasma por ahí). Lo que quiero decir es que desde luego para mí no eran caras nuevas. Y aunque suene a tópico, más de una vez pensé: ojalá Pablo y compañía entren en política. Ojalá. Comprende mi entusiasmo al ver aquella presentación en mi Lavapiés querido.
Tras el surgimiento de Podemos (habiendo votado en la petición de firmas que pidió Pablo), me puse a buscar como loco un círculo al que unirme. Impaciente tras dos semanas de espera me decidí a crear uno. Primero, organizándome en Facebook y Twitter (con vistas a convocar una asamblea en el barrio). Puedes imaginarte la ilusión que me invadía por los cuatro costados. Aquel primer círculo, que se quedó en algo solamente virtual, se llamaba Círculo Podemos Latina-Este y comprendía los barrios de Puerta del Ángel, Lucero y Los Cármenes (quede aquí escrito para quien se decida a escribir la "Historia Completa de Podemos"). Cuando me enteré de la primera reunión de Madrid en A tu ritmo no dudé en acudir. Allí, por cosa del destino, resulta que cuando nos dividimos por círculos no había cartel para reunirse el círculo Latina-Este, por lo que al final nos juntamos con un círculo vecino, el Círculo Podemos Carabanchel-Aluche (una mezcla de zonas de dos distritos un poco rara que nunca entendí, sea dicho de paso). De esta forma se fundaba el Círculo Podemos Carabanchel-Latina. La fusión me emocionó todavía más, pues ya éramos unxs cuantxs para empezar a trabajar. Se convocó una primera asamblea en la Asociación de Vecinos de Aluche, que terminó celebrándose en el parque cercano. Y de ahí a otra asamblea, y otra, y otra... Y en nada ya estábamos trabajando con soltura. Recuerdo la asamblea en la que me encasquetaron la responsabilidad de llevar el tema del merchandising, y por extensión, de las escasas finanzas del círculo (no te creas que allí manejaba alguien sobres o algo parecido). Recuerdo también el día en que llegó al círculo mi compañera Queta (si no me falla la memoria, contable de profesión) y la tuve que explicar como (mal)llevaba la contabilidad en una hoja de cálculo y como guardaba el dinero en una bolsa para cacas de perro. Imagínate la cara de Queta, alucinaba. Lo recuerdo todavía con una sonrisa en la cara. Recuerdo el día en que propuse en asamblea la creación de un grupo de trabajo de cultura (y ciencia, deporte y todo lo que cupiese) dentro del círculo. Y también las jornadas de mesas a la calle, donde me esforzaba para que lxs vecinxs nos conociesen y supiesen que era Podemos. Y sí, lo reconozco, yo también nos presentaba como el grupo de ciudadanxs organizadxs por "El Coletas de la TV".
Con aquello de que el tiempo pasa deprisa, llegaron las europeas. Mentiría si dijese que no las viví con pasión. Hice campaña en la calle, salí con mis compañerxs a pegar carteles, acudí a actos electorales y ayudé en su organización. Todo era poco para ayudar a conseguir sacar un eurodiputado. O dos. Como muchísimo. Nunca pensé que se podrían sacar 5. Jamás lo pensé. De hecho, me parecían idiotas lxs que lo proponían como algo serio. Me parecían muy, muy, muy idiotas. Menos mal que no era yo quién diseñó la campaña... Y llegó la noche de las elecciones. Aún a día de hoy la recuerdo como el momento de mayor euforia que he vivido. Alegría constante desde el momento que salí del colegio electoral, donde estuve todo el día de apoderado (el día de las elecciones fue interesante, pero no lo voy a contar, haría falta una entrada entera), y me monté en el coche de mi amiga Fani para ir hacia Atocha. Cuando alguien en el coche dijo: ¡5! ¡Que están diciendo que 5! Eso no se puede describir. Alegría, euforia. Incluso rabia por no haber creído a lxs que hablaban de más de 2. Las lágrimas se agolpaban en mis ojos mientras me dedicaba a responder a los whatsapp que me llegaban felicitándome desde todas partes. También intentaba hacer cálculos sobre las repercusiones de aquel resultado histórico. Y lo que siguió a la llegada a Atocha fue indescriptible. Lloré, y mucho. Y fue al final del acto de celebración, cuando sonó El pueblo unido jamás será vencido de Quilapayún, cuando sentí que todo aquello que había visto u oído sobre el Frente Popular español, sobre el Chile de Allende y la Unidad Popular, sobre la Revolución de los Claveles y sobre tantos otras experiencias históricas, se hacía real para mí. Conecté entonces con la Historia. Canté a voz en grito mientras levantaba orgullosamente el puño. Quizás no entiendas el por qué. Yo muy bien tampoco, pero supongo que hay experiencias que marcan, que te ayudan a comprender realmente lo que ya puedes conocer pero no comprendes del todo. Para mí esta fue una, que le voy a hacer.
Tras las europeas han pasado muchas cosas (y antes también pasaron, pero todo era más ilusionante como para pararse a pensar). Ya antes de la creación de Podemos confluían en mí diversas fuerzas que intentaban darme forma: ecologismo, marxismo, anarquismos, feminismo... Parecía como si todo el mundo ideológico estuviese luchando dentro de mi mente una batalla por la hegemonía. No echaré las culpas a ciertas personas por esto, porque lo que hicieron fue abrirme inmensos campos de conocimiento que yo ni tan siquiera podía imaginar, y por ello solo puedo agradecerles que me hayan ayudado a ser quien (de momento) soy. Estas fuerzas actuaron sobre mí, atraídas por la curiosidad de aprender que suelo sentir. Fui poco a poco moldeando mis ideas y cada vez eran más frecuentes las contradicciones con la realidad de Podemos. Intenté justificar mi lugar en Podemos. Pero cada vez encontraba menos argumentos que me ligaran a ello. Muchas tardes de reflexión, muchos debates y discusiones después, unidos a un verano que me ha cambiado sustancialmente (o al menos ha puesto los cimentos para que se produzca el cambio), ya no busco argumentos para ligarme a Podemos. El proceso no puedo explicartelo enteramente aquí, porque, créeme, podría rellenar un libro entero con la explicación. Pero si diré que me ha llevado a pensar de forma que a día de hoy no me siento ni identificado ni cómodo dentro del proyecto político de Podemos. ¡Ala! Ya lo he dicho.
Ahora no quieras que te explique los motivos en 5 minutos, ni deprisa y corriendo, porque no lo voy a hacer. No podría. Si quieres saber la historia completa, o me animas a escribir el libro, o te sientas conmigo y gastas un buen rato de tu tiempo escuchándome, cosa que dudo quieras hacer (por tu salud mental).
Así las cosas, he tomado la decisión de dejar de participar en Podemos como partido, y en el que todavía considero mi círculo (al menos en aquello que tenga que ver con el proyecto político de Podemos). Esto no es nada nuevo por otra parte. Quien se hubiese fijado en mí se habría dado cuenta de que llevo un par de asambleas sin participar en ninguna decisión que tenga que ver con el proyecto político de Podemos. Lo que no quiere decir que desee desvincularme del que, como ya he dicho, sigo considerando mi círculo. Voy a seguir participando en el grupo de cultura en la medida que pueda (como siempre he hecho) y voy a seguir acudiendo a las asambleas. Tengo dos motivos para esto: 1. He conocido en Podemos a gente que a día de hoy considero amigxs y compañerxs, y no imagino, al menos de momento, mi vida sin su presencia, 2. Creo sinceramente en el trabajo en los barrios, en el trabajo con mis vecinxs, por eso quiero seguir participando en todo lo que tenga que ver con cultura, actos no políticos, concienciación... creo que me entiendes, ¿no?
Mientras amueblo mi nueva realidad y dejo que el viento haga lo que quiera con lo que yo previamente haya estructurado, voy a seguir participando en el círculo. Siempre y cuando nadie tenga problemas con que lo haga (y no lo digo por decir...). Y si esto no te ha gustado en absoluto, espero que lo máximo que pienses sea: perdónale, porque no sabe lo que hace.
Nos vemos en las calles (eso no va a cambiar).
¡Salud!
8 de diciembre de 2014
Constitution time
El sábado fue el día de la constitución ¡y yo sin enterarme! Ya ves que no estoy muy puesto en efemérides...
Tras ver un poco los noticiarios, me he dado cuenta que estaba muy equivocado con esto de la constitución y el régimen del 78. Resulta que la constitución es algo muy bueno, que nos salvó a todxs de otros 3 años de guerra civil y de 36 años de dictadura más. Resulta que es algo santo, divino, que esta por encima de los seres mortales como tú y como yo (porque... ¿tú eres mortal, verdad? Mira que si eres dios y estás leyendo esto, que vergüenza me daría). Resulta que fue fruto del consenso, pero no del consenso entre criminales franquistas, grandes empresarios, alta burguesía y algún imbécil que se sentó a negociar en nombre de lxs trabajadorxs. ¡Que va! Fue fruto del consenso de todo el pueblo español, que lo han dicho en TVE. Y por último, resulta que tengo que callarme y no puedo criticar la constitución porque soy joven, inocente, ignorante, radical, antisistema, idealista, soñador... ¿qué más han llamado a lxs que no opinamos en la misma línea que los redactores de los informativos? Ah, sí: gilipollas.
Así están las cosas con esta constitución: la gente se queda en la calle sin casa, familias enteras pasan hambre y frío, las mujeres soportan una sociedad enferma y patriarcal, las mal llamadas minorías se convierten en dianas para la rabia de las malditas mayorías, los burgueses son cada vez más ricos y egoístas, aparecen salvapatrias a patadas, la represión en la calle aumenta a un ritmo constante y no parece tener freno, y la naturaleza es constantemente violada y humillada. Seguro que se me olvida alguna cosa más, o quizás no me quiera acordar. No lo sé. Tampoco sé si todo esto se puede solucionar con una constitución, o más bien es causa de que la gente delegue su autonomía y la gestión de la sociedad (en sentido amplio) en las instituciones estatales a cambio de algo de confort temporal.
Pero volviendo a la festividad, ¿qué debería celebrar exactamente entonces? ¿Cuál de los grandes logros conseguidos por nuestra imperial nación, nuestra gloriosa patria bajo el amparo del santísimo texto constitucional debería festejar con toda mi familia y amigxs? ¿La situación de pobreza e indignidad de muchas de las personas que viven en este Reino (bananero) de España? ¿El inmobilismo político de algunxs, a pesar de que esta constitución claramente no satisface ya ninguna necesidad?¿La ausencia de Justicia para las víctimas de la barbarie franquista sobre la que fue construido el consenso constitucional? ¿La putrefacción y la corrupción indignante e hiriente que se extiende por todo este puñetero estado? Que me lo digan ellxs, lxs que se reúnen para celebrarlo. A mí también me gustaría tener algo que festejar. De verdad que me gustaría. Pero si no pueden decirme nada sensato, si se ven obligados a mentirme para decir algo, mejor que se callen. No me mientan y sonrían porque ya no aguanto más hipocresía, más falsedad. Si no saben que decir, si lo que están haciendo es representar una ridícula obra de teatro, hagan el favor de mirar al suelo y avergonzarse cuando se les pregunte que es lo que hay que celebrar, o al menos cállense.
¿Y tú? ¿Cómo lo ves? ¿Cuál es tu opinión sobre esta celebración y sobre esta constitución? Y no se vale decir que muy buena por el día de fiesta, que ya nos conocemos...
Así están las cosas con esta constitución: la gente se queda en la calle sin casa, familias enteras pasan hambre y frío, las mujeres soportan una sociedad enferma y patriarcal, las mal llamadas minorías se convierten en dianas para la rabia de las malditas mayorías, los burgueses son cada vez más ricos y egoístas, aparecen salvapatrias a patadas, la represión en la calle aumenta a un ritmo constante y no parece tener freno, y la naturaleza es constantemente violada y humillada. Seguro que se me olvida alguna cosa más, o quizás no me quiera acordar. No lo sé. Tampoco sé si todo esto se puede solucionar con una constitución, o más bien es causa de que la gente delegue su autonomía y la gestión de la sociedad (en sentido amplio) en las instituciones estatales a cambio de algo de confort temporal.
Pero volviendo a la festividad, ¿qué debería celebrar exactamente entonces? ¿Cuál de los grandes logros conseguidos por nuestra imperial nación, nuestra gloriosa patria bajo el amparo del santísimo texto constitucional debería festejar con toda mi familia y amigxs? ¿La situación de pobreza e indignidad de muchas de las personas que viven en este Reino (bananero) de España? ¿El inmobilismo político de algunxs, a pesar de que esta constitución claramente no satisface ya ninguna necesidad?¿La ausencia de Justicia para las víctimas de la barbarie franquista sobre la que fue construido el consenso constitucional? ¿La putrefacción y la corrupción indignante e hiriente que se extiende por todo este puñetero estado? Que me lo digan ellxs, lxs que se reúnen para celebrarlo. A mí también me gustaría tener algo que festejar. De verdad que me gustaría. Pero si no pueden decirme nada sensato, si se ven obligados a mentirme para decir algo, mejor que se callen. No me mientan y sonrían porque ya no aguanto más hipocresía, más falsedad. Si no saben que decir, si lo que están haciendo es representar una ridícula obra de teatro, hagan el favor de mirar al suelo y avergonzarse cuando se les pregunte que es lo que hay que celebrar, o al menos cállense.
¿Y tú? ¿Cómo lo ves? ¿Cuál es tu opinión sobre esta celebración y sobre esta constitución? Y no se vale decir que muy buena por el día de fiesta, que ya nos conocemos...
4 de diciembre de 2014
Memento mori
Memento mori. Deja de poner excusas. Si lo deseas, hazlo. Si amas, besa. Si odias, empieza a reflexionar sobre si el odio te va a llevar a algún sitio.
Memento mori. Vive hoy, pues mañana puedes estar muerto. No pienses que si hoy no lo haces lo podrás hacer mañana. ¿No te estoy diciendo que mañana quizás sea tarde? Vive hoy para poder ser feliz mañana, y en el camino, te darás cuenta de que la felicidad es un cuento. Te sorprenderá descubrir que una verdadera felicidad es la que no es feliz. Sí, sé que esto es contradictorio, pero verás: nadie que persiga la felicidad vivirá una vida vacía. Y si vives una vida plena, una de esas dignas de contar, también llorarás y sufrirás. Eso, en apariencia, no es feliz, pero forma parte de la verdadera felicidad, de esa que no se vende por la televisión. Solo podrás decir que viviste si persigues tu felicidad. A cualquier precio.
Memento mori. Siempre nos auto-excusamos a nosotrxs mismxs. Buscamos algo que nos mantenga tranquilxs. Algo con lo que poder decir: si yo lo haría, pero es que... ¡Es que mierdas! Estoy harto de esques, de peros y demás porquería. ¿Por qué no podemos ser fieles a nuestras ideas? ¿Por qué seguimos viviendo nuestra vida si nos ahoga su monotonía? ¿Por qué no te paras a pensar? Quizás sea un buen momento para sentarte en el suelo delante de ese pianista que toca en Moncloa y escuchar. Escuchar sin más, disfrutar. Olvidar a la gente. Olvidar el tiempo y las obligaciones. Olvidar a quien te llama idealista por querer vivir conforme piensas, deseas y amas. Olvidar que te educaron para evitar perseguir tu felicidad. Olvidar el adoctrinamiento. Olvidar las cadenas que nos atan. Solo relegando al olvido lo absurdo y asfixiante de nuestra realidad podremos ser felices. Y solo siendo felices podremos aprovechar la vida y dejar de temer a la muerte.
Memento mori. Pero no por ello te atrincheres en posiciones fatalistas. La vida se acaba, y precisamente por eso es tu deber aprovecharla. Es tu deber ser libre y perseguir la felicidad. Y si ahora crees que te estoy diciendo como vivir, que te estoy imponiendo algo, que estoy coartando tu Libertad, puede que así sea. Pero es que quiero que disfrutes de la vida. Lo hago sin mala intención. Además, hacerme caso es cosa tuya, ¿no?
Memento mori. No temas el final, teme el camino. ¿Qué importa la muerte si es un segundo comparada con una vida desperdiciada que dura décadas?
Memento mori, pero solo para recordar que estás vivo. Y estar vivo es algo más que no estar muerto.
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