19 de diciembre de 2014

Navidad, puta navidad

En estas fechas "tan señaladas" la gente se esfuerza en felicitarme las fiestas y la navidad. Me desean que lo pase bien con la familia, que reciba muchos regalos y que la paz inunde mi cálido hogar. Acto seguido yo les vomito en la cara y salgo corriendo (por aquello de la acción-reacción).

Pues sí. Ya ha llegado la navidad. Que bonito, ¿verdad? [¡Eh! ¿Has visto la rima que me acabo de marcar? ¿Simple?  ¡Y tú que sabrás de poesía! Bah...] Las luces en las calles, las familias comprando regalos, las mesas llenas de platos tradicionales cocinados por las abuelas, el espíritu de paz y alegría, las películas típicas que todxs hemos visto alguna vez... [Un momento... ¿Dónde está Chencho? ¡Si estaba aquí ahora mismo! ¡¡¡Chencho!!!] ¿A quién no le puede gustar? A mí, por ejemplo.

Sí, sí. Ya sé que soy un pesado. Que esto es levar las cosas al extremo, o como hoy me ha dicho una profesora: ¡Te vas a volver un radical! Mi respuesta no podía ser otra: ¡Si ya lo soy! Lo siento, pero no puedo hacer otra cosa que detestar esto que llamas fiesta. La navidad, despojada de cualquier significado que algún día hubiera podido tener, se ha transformado hoy en una espiral de consumo acompañada por las tradiciones más absurdas y huecas. Algunxs me dicen que es ahora cuando pueden ver a la familia, a lxs amigxs. ¡Maldita sea! ¿No hay año para verse? ¿No tenéis vacaciones en verano si el problema es el trabajo? No me valen esos argumentos.

Y es que donde unxs ven luces navideñas yo veo incitación al consumo, destrucción del planeta y calles llenas de almas solitarias y hambrientas. Donde ven a las familias comprando regalos yo veo adoración al dios material, vasallaje a don Dinero y desprecio por el trabajo y el esfuerzo. ¿O acaso se puede valorar lo que unx tiene cuando es fácilmente sustituible, cuando es reemplazable con tan solo pagar unos cuantos podridos euros? Y no solo eso, sino que deseamos reemplazarlo, lo cual para mí es un claro signo de desprecio por lo que poseemos. Donde otrxs ven mesas repletas yo veo hambre y dolor en un mundo desigual, un mundo en el que nos comportamos de tal forma que vaciamos algunas mesas para dejar otras repletas. Después de esto, ¿quién tiene ganas de ver una película? Yo no, yo tengo ganas de que esto pase cuanto antes. Y no hablo de las navidades. Hablo de la total alienación de mis iguales.

Las navidades tienen su origen en las celebraciones paganas del solsticio de invierno, o quizás en la fiesta del Sol Invictus romana (bella fiesta la del Sol Invencible, auténtico creador de toda la energía que entra en este planeta). O quizás su origen sea otro, ¿de verdad esperabas un amplio estudio sobre su origen? Lo que si es seguro es que el cristianismo, ansiando la expansión de su credo, manipuló la fiesta y la hizo suya. Y con el tiempo... en fin. Si alguna persona cristiana creyente, de esas cuya fe dicen que mueve montañas, esta leyendo esto, no debe de sentirse aludida por lo siguiente: la navidad es una fiesta hueca. Vacía de significado. Ya nadie, excepto un pequeño reducto de cristianos practicantes, celebra el nacimiento de Jesús, cuya paternidad es atribuida según las malas lenguas a un carpintero, y según los obispos al mismísimo dios (de lxs borregxs, digo, cristianxs).

Y ante este vaciado debemos preguntarnos: ¿qué es hoy la navidad? Yo tengo mi respuesta (eso no quiere decir que te la quiera imponer, me limito a contártela): es una escusa más para consumir hasta morir, o mejor dicho, hasta matar a este planeta y todo lo que en el habita. La navidad es una horrible enajenación colectiva, una muestra de cuan idiotas podemos llegar a ser los seres humanos.

Así que estas navidades pregúntate si cada cosa que vas a hacer tiene sentido para ti y cuales son las consecuencias de tus actos. Esto lo deberíamos hacer siempre, pero joder, también habrá que relajarse, ¿no?

Os dejo aquí esto, por si queréis escucharlo. No me hago responsable de vuestras opiniones o reacciones (no me pagan para ello). Tampoco digo que esté relacionado con mi entrada. En fin, un besito y ni se os ocurra felicitarme la navidad.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Qué bien! ¿Vas a dejarme algo escrito? Espero que sea bonito. Al menos gracioso. ¿Qué? Pero si no le estoy molestando. ¿Qué le deje comentar en paz? Bueno, ya vale, ¿no? ¡Que este es mi blog! ¡Eh! ¡Para! ¡Déjame en paz! Ya me sé el camino a la salida, gracias... (imbécil).