Consciente de que todo lo que aquí voy a poner puede sorprender a muchxs, quiero daros las gracias por entrar a leer esta entrada, que para mí es la más importante de todas las que he hecho (tampoco son muchas, por lo que no es difícil, pero déjame darle un poco de pompa a esto, leñe).
Fue en enero de este año cuando surgió Podemos. Yo ya conocía a Pablo de ver La Tuerka y Fort Apache (en aquellos tiempos no me perdía un solo programa). Conocía a Monedero de verle en la Universidad del Barrio y en los programas de Pablo. Para que engañarnos, me encantaba. Monedero era capaz de engatusarme con su oratoria. Seguramente fui demasiado ingenuo, entusiasta o simplemente joven. A día de hoy ni siquiera sé si quiero que me firme su libro (como cambian las cosas, ¿eh?). También conocía a Errejón, a Ariel Jerez, a Miguel Urbán (cuando digo conocía es que los había visto hablar en directo o en Internet, no que les conocía personalmente. No vaya a ser que me llamen fantasma por ahí). Lo que quiero decir es que desde luego para mí no eran caras nuevas. Y aunque suene a tópico, más de una vez pensé: ojalá Pablo y compañía entren en política. Ojalá. Comprende mi entusiasmo al ver aquella presentación en mi Lavapiés querido.
Tras el surgimiento de Podemos (habiendo votado en la petición de firmas que pidió Pablo), me puse a buscar como loco un círculo al que unirme. Impaciente tras dos semanas de espera me decidí a crear uno. Primero, organizándome en Facebook y Twitter (con vistas a convocar una asamblea en el barrio). Puedes imaginarte la ilusión que me invadía por los cuatro costados. Aquel primer círculo, que se quedó en algo solamente virtual, se llamaba Círculo Podemos Latina-Este y comprendía los barrios de Puerta del Ángel, Lucero y Los Cármenes (quede aquí escrito para quien se decida a escribir la "Historia Completa de Podemos"). Cuando me enteré de la primera reunión de Madrid en A tu ritmo no dudé en acudir. Allí, por cosa del destino, resulta que cuando nos dividimos por círculos no había cartel para reunirse el círculo Latina-Este, por lo que al final nos juntamos con un círculo vecino, el Círculo Podemos Carabanchel-Aluche (una mezcla de zonas de dos distritos un poco rara que nunca entendí, sea dicho de paso). De esta forma se fundaba el Círculo Podemos Carabanchel-Latina. La fusión me emocionó todavía más, pues ya éramos unxs cuantxs para empezar a trabajar. Se convocó una primera asamblea en la Asociación de Vecinos de Aluche, que terminó celebrándose en el parque cercano. Y de ahí a otra asamblea, y otra, y otra... Y en nada ya estábamos trabajando con soltura. Recuerdo la asamblea en la que me encasquetaron la responsabilidad de llevar el tema del merchandising, y por extensión, de las escasas finanzas del círculo (no te creas que allí manejaba alguien sobres o algo parecido). Recuerdo también el día en que llegó al círculo mi compañera Queta (si no me falla la memoria, contable de profesión) y la tuve que explicar como (mal)llevaba la contabilidad en una hoja de cálculo y como guardaba el dinero en una bolsa para cacas de perro. Imagínate la cara de Queta, alucinaba. Lo recuerdo todavía con una sonrisa en la cara. Recuerdo el día en que propuse en asamblea la creación de un grupo de trabajo de cultura (y ciencia, deporte y todo lo que cupiese) dentro del círculo. Y también las jornadas de mesas a la calle, donde me esforzaba para que lxs vecinxs nos conociesen y supiesen que era Podemos. Y sí, lo reconozco, yo también nos presentaba como el grupo de ciudadanxs organizadxs por "El Coletas de la TV".
Con aquello de que el tiempo pasa deprisa, llegaron las europeas. Mentiría si dijese que no las viví con pasión. Hice campaña en la calle, salí con mis compañerxs a pegar carteles, acudí a actos electorales y ayudé en su organización. Todo era poco para ayudar a conseguir sacar un eurodiputado. O dos. Como muchísimo. Nunca pensé que se podrían sacar 5. Jamás lo pensé. De hecho, me parecían idiotas lxs que lo proponían como algo serio. Me parecían muy, muy, muy idiotas. Menos mal que no era yo quién diseñó la campaña... Y llegó la noche de las elecciones. Aún a día de hoy la recuerdo como el momento de mayor euforia que he vivido. Alegría constante desde el momento que salí del colegio electoral, donde estuve todo el día de apoderado (el día de las elecciones fue interesante, pero no lo voy a contar, haría falta una entrada entera), y me monté en el coche de mi amiga Fani para ir hacia Atocha. Cuando alguien en el coche dijo: ¡5! ¡Que están diciendo que 5! Eso no se puede describir. Alegría, euforia. Incluso rabia por no haber creído a lxs que hablaban de más de 2. Las lágrimas se agolpaban en mis ojos mientras me dedicaba a responder a los whatsapp que me llegaban felicitándome desde todas partes. También intentaba hacer cálculos sobre las repercusiones de aquel resultado histórico. Y lo que siguió a la llegada a Atocha fue indescriptible. Lloré, y mucho. Y fue al final del acto de celebración, cuando sonó El pueblo unido jamás será vencido de Quilapayún, cuando sentí que todo aquello que había visto u oído sobre el Frente Popular español, sobre el Chile de Allende y la Unidad Popular, sobre la Revolución de los Claveles y sobre tantos otras experiencias históricas, se hacía real para mí. Conecté entonces con la Historia. Canté a voz en grito mientras levantaba orgullosamente el puño. Quizás no entiendas el por qué. Yo muy bien tampoco, pero supongo que hay experiencias que marcan, que te ayudan a comprender realmente lo que ya puedes conocer pero no comprendes del todo. Para mí esta fue una, que le voy a hacer.
Tras las europeas han pasado muchas cosas (y antes también pasaron, pero todo era más ilusionante como para pararse a pensar). Ya antes de la creación de Podemos confluían en mí diversas fuerzas que intentaban darme forma: ecologismo, marxismo, anarquismos, feminismo... Parecía como si todo el mundo ideológico estuviese luchando dentro de mi mente una batalla por la hegemonía. No echaré las culpas a ciertas personas por esto, porque lo que hicieron fue abrirme inmensos campos de conocimiento que yo ni tan siquiera podía imaginar, y por ello solo puedo agradecerles que me hayan ayudado a ser quien (de momento) soy. Estas fuerzas actuaron sobre mí, atraídas por la curiosidad de aprender que suelo sentir. Fui poco a poco moldeando mis ideas y cada vez eran más frecuentes las contradicciones con la realidad de Podemos. Intenté justificar mi lugar en Podemos. Pero cada vez encontraba menos argumentos que me ligaran a ello. Muchas tardes de reflexión, muchos debates y discusiones después, unidos a un verano que me ha cambiado sustancialmente (o al menos ha puesto los cimentos para que se produzca el cambio), ya no busco argumentos para ligarme a Podemos. El proceso no puedo explicartelo enteramente aquí, porque, créeme, podría rellenar un libro entero con la explicación. Pero si diré que me ha llevado a pensar de forma que a día de hoy no me siento ni identificado ni cómodo dentro del proyecto político de Podemos. ¡Ala! Ya lo he dicho.
Ahora no quieras que te explique los motivos en 5 minutos, ni deprisa y corriendo, porque no lo voy a hacer. No podría. Si quieres saber la historia completa, o me animas a escribir el libro, o te sientas conmigo y gastas un buen rato de tu tiempo escuchándome, cosa que dudo quieras hacer (por tu salud mental).
Así las cosas, he tomado la decisión de dejar de participar en Podemos como partido, y en el que todavía considero mi círculo (al menos en aquello que tenga que ver con el proyecto político de Podemos). Esto no es nada nuevo por otra parte. Quien se hubiese fijado en mí se habría dado cuenta de que llevo un par de asambleas sin participar en ninguna decisión que tenga que ver con el proyecto político de Podemos. Lo que no quiere decir que desee desvincularme del que, como ya he dicho, sigo considerando mi círculo. Voy a seguir participando en el grupo de cultura en la medida que pueda (como siempre he hecho) y voy a seguir acudiendo a las asambleas. Tengo dos motivos para esto: 1. He conocido en Podemos a gente que a día de hoy considero amigxs y compañerxs, y no imagino, al menos de momento, mi vida sin su presencia, 2. Creo sinceramente en el trabajo en los barrios, en el trabajo con mis vecinxs, por eso quiero seguir participando en todo lo que tenga que ver con cultura, actos no políticos, concienciación... creo que me entiendes, ¿no?
Mientras amueblo mi nueva realidad y dejo que el viento haga lo que quiera con lo que yo previamente haya estructurado, voy a seguir participando en el círculo. Siempre y cuando nadie tenga problemas con que lo haga (y no lo digo por decir...). Y si esto no te ha gustado en absoluto, espero que lo máximo que pienses sea: perdónale, porque no sabe lo que hace.
Nos vemos en las calles (eso no va a cambiar).
¡Salud!
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