26 de diciembre de 2014

De salir a la calle y (un poco) de mi relación con la Libertad

El sábado 20 salimos a la calle. La escusa era la Ley Mordaza. Pero ya no importa el porqué. Tenemos que salir. Debemos. Se lo debemos a nuestrxs iguales. Nos lo debemos a nosotrxs mismxs.

Nubes que se dispersan, de Caspar David Friedrich

No tengo miedo a la represión o a ser arrestado, tengo miedo a seguir siendo un esclavo el resto de mi vida.

Discuto casi a diario con la gente sobre la protesta y la desobediencia. Algunxs se niegan en rotundo a salir a la calle. Quizás estén cómodxs y no sientan la necesidad que yo siento. Quizás no se hayan mirado a las muñecas y hayan descubierto los grilletes que les encadenan. Esos grilletes que reafirman nuestra condición de eslcavxs.

Mi madre ya está cansada de verme salir por la puerta diciendo que no sé a que hora volveré, que hay manifestación, que no me va a pasar nada, y que si me pasa, ya la llamaré para que venga a defenderme. Para algo mi madre es madre y abogada. 

Ella sí tiene miedo a los golpes y a las detenciones. Teme por su hijo. No la puedo culpar. Pero tampoco la puedo obedecer y quedarme en casa. Es ya tarde para la disciplina y la obediencia.

El verano, de Caspar David Friedrich

"Bajo un gobierno que encarcele a alguien injustamente, el sitio adecuado para una persona justa es también la cárcel" Henry David Thoreau

¿Miedo? ¿A qué? ¿A los siervos del poder? Esas bestias uniformadas que no dudarán en golpearme... esas pueden irse al infierno. ¿A una anotación en mi expediente policial, ahora inexistente (creo)? No quiero ser presidente de nada, así que no le temo a las anotaciones. ¿A las multas? Soy mayor de edad, las pago yo. ¡Ah! Y no tengo un duro, así que que me registren si quieren. Al final cobrarán, o no. ¿Quién puede saberlo? ¿A la cárcel? En fin, no creo que allí dentro haya algo muy diferente a lo que hay aquí fuera. Todo depende de como lo mires, ¿no?

Paisaje de montañas y río (versión de la noche), de Caspar David Friedrich

"Sueña y serás libre en espíritu, lucha y serás libre en vida" Ernesto Guevara

Al final he comprendido aquello de que la lucha es el único camino. No necesariamente la lucha armada. Para mí luchar es salir a la calle y no callarse ni obedecer ante los cuerpos de represión del estado. Para mí la lucha es el trabajo en los barrios, con tus vecinxs. Para mí la lucha es la movilización y la solidaridad ante cualquier injusticia. Esa es la lucha que yo he elegido como camino. Y es el camino que os invito a recorrer conmigo, de la mano. Siempre juntxs. Siempre alegres.

Acompañando esta lucha van mis sueños. Sueños que dibujan pueblos llenos de vida, paredes de colores y grandes murales en las calles. Sueños en los que se escucha el canto de los árboles y del río, y el llanto y la risa de mis amigxs. Sueños en los que me siento a gusto, lejos de esta fría, gris y sucia ciudad. Muy lejos.

Porque quiero ser libre, porque me niego a ignorar las cadenas que me atan, aunque puedan ser de terciopelo. Por eso lucho. Y estoy seguro de que tú también lucharás. Quizás no hoy, ni mañana. Pero lucharás.

El mar de hielo, de Caspar David Friedrich

"Las estrellas para quien las trabaja" Juan Carlos Maestre

Lucharemos por un mundo diferente. Por ese mundo mejor hacia el que todxs alargamos los brazos, como un niño que intenta agarrar una burbuja que flota impávida en el aire. Lucharemos y venceremos. Juntxs. Unidxs. El pueblo se levantará, y tú y yo con él. Pero para eso debemos trabajar. Debemos autoorganizarnos, pues nadie organizará al pueblo para alcanzar sus propios sueños, pues nadie es el pueblo, ni puede representarlo o guiarlo. Al igual que un gato solo organizaría a unos ratones de forma que se los pueda ir comiendo, aunque sea despacito y sin que apenas se den cuenta, nadie que no sea el pueblo, libre de toda autoridad, podrá alcanzar sus propios objetivos. Y para alcanzarlos tendremos que educarnos. Llevamos siglos en ello, pero aún falta mucho que hacer.

En el velero, de Caspar David Friedrich
"Los pastores serán brutales mientras las ovejas sean estúpidas" Fray Luis de León

Mientras quede una sola persona que ignore las injusticias. Mientras alguien pueda preferir quemar un libro cuando se está muriendo de frío que leerlo. Mientras uno solo de nuestrxs ancianxs no sea escuchado con interés y admiración (y oído crítico). Mientras una sola persona no sea capaz de escribir una novela, o de plasmar con sus manos y con pintura el más bello de los paisaje en un lienzo o un mural. Mientras podamos seguir llamando a alguien borregx, crédulx o idiota. Mientras todo esto siga tal y como está, no podremos cambiar nada.

El dolor que me recorre el cuerpo al pensarlo es igual de grande que la determinación que tengo para continuar esta obra. Educación libre. Para todxs: niñxs, adultxs y ancianxs. Y por eso también lucho. Porque no quiero a mi lado borregxs. Ni borregxs enemigxs ni borregxs amigxs. Quiero a mi lado gente que piense por sí misma. Que se sienta libre de hablar, crear e imaginar, pues libres son en esencia. Quiero gente dispuesta a salir a la calle y a luchar por sus sueños, pero también quiero a gente capaz de sentarse a inventar las historias más fantásticas u horrendas que se puedan inventar. Y a atreverse a cantar, dándome el valor para atreverme yo. Porque no existen ni artistas ni intelectuales, a no ser que sean sinónimo de ser humano, y por tanto, lo seamos todxs. Solo existe una inmensa obra por hacer. ¿A qué esperamos para continuar con el trabajo?

Monje a la orilla del mar, de Caspar David Friedrich.
Mi cuadro preferido.

“La libertad no hace felices a los hombres, los hace, sencillamente, hombres” Manuel Azaña

Libertad. ¿Cuántas veces se la ha invocado en la historia para llamar a la lucha tanto a hombres como a mujeres? ¿Y cuántas veces fue prostituido su significado? Ella, tan tímida y escurridiza. Ella, la más deseada por nosotrxs y odiada por ellxs. Ella es la respuesta a nuestra existencia. No podemos renunciar a la Libertad, pues renunciaríamos a nuestro sentido, nuestro motivo de existir.

En su nombre han sido realizadas los más grandes logros de la Humanidad. Y a su costa los más grandes crímenes y actos detestables. Pues en cuanto la Libertad vuela, acosada por la tiranía y la opresión, nos quedamos sin nada. Ella lo es todo. Sin ella no somos nada. Por ella lucho y lucharé. Y por ella creo firmemente que lucharás conmigo. Por ella se levantará este pueblo de obrerxs y campesinxs, de trabajadorxs honradxs y cuerpos golpeados por el Poder. Por ella se lavantarán todos los pueblos. Por ella derramaremos hasta la última lágrima, hasta la última gota de sangre que quede en nuestros cuerpos. Así lo hicieron lxs esclavxs que Espartaco, el sueño y no el hombre, levantó contra la asesina Roma. Así lo hicieron lxs campesinxs durante la Edad Media. Así lo hicieron en las revoluciones, en la Revolución Americana, en la Revolución Francesa, en la Revolución Rusa, en la Revolución Cubana. Así lo hizo el pueblo en la Comuna de París. Así lo hizo la auténtica España en el 36. Así lo hicieron los franceses durante la ocupación. Y los checos, y los noruegos, y los serbios y croatas, y tantos otros en todo el mundo. 

Así se ha hecho a lo largo de toda la historia. Pues la Libertad es la musa que inspira las acciones más bellas y valientes. Pero también es un ave que vuela con facilidad. Por ello se ha perdido con facilidad. Pues tras la tormenta llega la calma, y con la calma la comodidad. Y ella conduce irremediablemente a el vuelo de la Libertad, a la nueva opresión y tiranía.

Mujer frente al Sol poniente, de Caspar David Friedrich


No sé si el sábado habríamos hecho la Revolución tras pasar el cordón policial en Preciados. Nadie lo puede saber, porque nadie sabe que consecuencias tienen nuestros actos hasta que los consumamos. Pero sí sé que ello habría sido un acto revolucionario de rebeldía y desobediencia. Una acto que la mayoría de lxs que allí estábamos queríamos realizar. Se sentía la voluntad para atravesar ese cordón de 20 policías. Lo habríamos cruzado. Y posiblemente las consecuencias de nuestra acción hubiesen sido otras. Pero algunxs consideraron que no era buena idea. Y otrxs obedecimos. Por desgracia otrxs obedecimos.

Todavía debemos aprender mucho todxs. La autoorganización del pueblo se dará. Pero hace falta encender la mecha y soplar para que avance rápidamente. Quizás lo más difícil sea encender la mecha, pues todavía hay mucho miedo al pueblo, a nosotrxs mismxs. Por eso debemos luchar. Para que nuestrxs iguales nos miren y reflexionen. Para que enciendan el fuego de sus corazones y con él podamos prender la mecha que debe dar muerte a toda la tiranía y la opresión. Para alcanzar y mantener, de una vez por todas, la Libertad.



Es curioso. ¿El qué? Verás: La gente adora las historias donde se ensalzan acciones revolucionarias, como en Los Miserables, por ejemplo. Esta misma gente, tras salir de ver el musical o la película (que hace poco estuvo muy de moda) se asusta al ver una manifestación. Ya no es que no se unan, es que la desprecian y se quejan porque les molesta. Esta gente para mí no vale nada. Cobardes aburguesadxs. No comprendo como es posible escuchar y aplaudir La canción del pueblo en el musical y después reaccionar de esa forma. Pero por desgracia he conocido a mucha gente así. Mucha más de la que me gustaría.


Pero no pierdo la esperanza fácilmente. Seguiré discutiendo con esta gente. Intentando hacerles reflexionar sobre sus actos y sus no-actos. No quiero creer que la burguesía ha logrado hacer que lxs trabajadorxs aceptemos sus valores e intentemos imitarla. No quiero que sea así. Por ello siempre preferiré escuchar la versión de la Solfónica, en la calle, con frío o calor. Pero si falsedad burguesa. Ojalá llegué el día en que pueda escucharla tras nuestra victoria, pues estoy cansado de escuchar a la Solfónica tras nuestras derrotas, tras manifestaciones que no logran gran cosa, tras aprobaciones de leyes a las que nos oponíamos, y todo el etc. que ya conocéis.


Mi intención era la de hacerte reflexionar sobre la necesidad de salir en la calle o de seguir en ella si ya sales, reflexionando yo también mientras escribo. Es posible que ya hayas estado en las calles, mucho más tiempo que yo a lo mejor. Quizás eso te haya hecho pensar en otras vías. Me gustaría que mis palabras fuesen la lluvia que refresca al cansado caminante. Que te ayudasen a sentir que todo el esfuerzo, toda la lucha, todo el camino que ya has andado, ha dado resultados. Quizás nunca hayas salido a las calles. Entonces me gustaría que mis palabras fuesen causantes en parte del empujón que a veces nos hace falta para reaccionar. En cualquier caso, gracias por leerme.

Nos vemos en las calles, en aquellas que son camino hacia la Libertad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¡Qué bien! ¿Vas a dejarme algo escrito? Espero que sea bonito. Al menos gracioso. ¿Qué? Pero si no le estoy molestando. ¿Qué le deje comentar en paz? Bueno, ya vale, ¿no? ¡Que este es mi blog! ¡Eh! ¡Para! ¡Déjame en paz! Ya me sé el camino a la salida, gracias... (imbécil).