4 de diciembre de 2014

Memento mori

Memento mori. Deja de poner excusas. Si lo deseas, hazlo. Si amas, besa. Si odias, empieza a reflexionar sobre si el odio te va a llevar a algún sitio.

Memento mori. Vive hoy, pues mañana puedes estar muerto. No pienses que si hoy no lo haces lo podrás hacer mañana. ¿No te estoy diciendo que mañana quizás sea tarde? Vive hoy para poder ser feliz mañana, y en el camino, te darás cuenta de que la felicidad es un cuento. Te sorprenderá descubrir que una verdadera felicidad es la que no es feliz. Sí, sé que esto es contradictorio, pero verás: nadie que persiga la felicidad vivirá una vida vacía. Y si vives una vida plena, una de esas dignas de contar, también llorarás y sufrirás. Eso, en apariencia, no es feliz, pero forma parte de la verdadera felicidad, de esa que no se vende por la televisión. Solo podrás decir que viviste si persigues tu felicidad. A cualquier precio.

Memento mori. Siempre nos auto-excusamos a nosotrxs mismxs. Buscamos algo que nos mantenga tranquilxs. Algo con lo que poder decir: si yo lo haría, pero es que... ¡Es que mierdas! Estoy harto de esques, de peros y demás porquería. ¿Por qué no podemos ser fieles a nuestras ideas? ¿Por qué seguimos viviendo nuestra vida si nos ahoga su monotonía? ¿Por qué no te paras a pensar? Quizás sea un buen momento para sentarte en el suelo delante de ese pianista que toca en Moncloa y escuchar. Escuchar sin más, disfrutar. Olvidar a la gente. Olvidar el tiempo y las obligaciones. Olvidar a quien te llama idealista por querer vivir conforme piensas, deseas y amas. Olvidar que te educaron para evitar perseguir tu felicidad. Olvidar el adoctrinamiento. Olvidar las cadenas que nos atan. Solo relegando al olvido lo absurdo y asfixiante de nuestra realidad podremos ser felices. Y solo siendo felices podremos aprovechar la vida y dejar de temer a la muerte.

Memento mori. Pero no por ello te atrincheres en posiciones fatalistas. La vida se acaba, y precisamente por eso es tu deber aprovecharla. Es tu deber ser libre y perseguir la felicidad. Y si ahora crees que te estoy diciendo como vivir, que te estoy imponiendo algo, que estoy coartando tu Libertad, puede que así sea. Pero es que quiero que disfrutes de la vida. Lo hago sin mala intención. Además, hacerme caso es cosa tuya, ¿no?

Memento mori. No temas el final, teme el camino. ¿Qué importa la muerte si es un segundo comparada con una vida desperdiciada que dura décadas?

Memento mori, pero solo para recordar que estás vivo. Y estar vivo es algo más que no estar muerto.

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